lunes, septiembre 11, 2006

Vía Pública

Paz Social.. ¿Paz Social?

Fausto Fernández Ponte


EL Presidente de la República Vicente Fox, y su secretario del despacho de Gobernación, Carlos Abascal, afirman reiteradamente que en México hay paz social. Pocos les creen.
Y uno de los que seguramente no les cree es el declarado ya sucesor de don Vicente, Felipe Calderón, investido, como sabríase, en circunstancias sospechosas, por decir lo menos.
Como Presidente Electo, el señor Calderón está viendo que, contrario a lo que dicen el Presidente y el señor Abascal, no hay indicios de paz social. Lo opuesto.
Hay conflicto social. Y éste es, como obsérvase cotidianamente si uno lee periódicos, escucha radio y ve televisión, grave, por agudo. Conflicto desbordado.
Otro que duda de que en México hay paz social es el Arzobispo Primado de México, el cardenal Norberto Rivera, quien suele coincidir con los asertos del señor Fox.
Pero aquí parten camino. Don Felipe y don Norberto lisa y llanamente saben que el Presidente tiene un registro crónicamente distorsionado de la realidad mexicana.
Por supuesto, don Felipe se ha abstenido de disentir públicamente acerca de lo dicho por don Vicente. Pero don Norberto sí le ha desmentido.
Y es que la posición del señor Calderón es endeble hacia dentro --respecto al Presidente-- y hacia afuera, por la ciclópea la movilización social de resistencia civil.
Esta movilización es pacífica. Se inspira en los movimientos históricos de no violencia encabezados en la India por Gandhi y en Estados Unidos por Luther King.
Uno de las causales declaradas de esta movilización es la de 1) resistir los agravios del fallo del Tribunal Electoral a la voluntad popular y 2) constituir un gobierno alternativo.
Esa resistencia es, si la discernimos objetivamente y sin calor partidista, una expresión organizada de una gruesa vertiente del pueblo de México conformada por millones.
El señor Calderón y el cardenal no desestiman el alcance y trascendencia de esa movilización, la cual emblematiza, precisamente, la ausencia de paz social.
Existen otros indicios --éstos, cancerosos-- de conflicto social agudo: el quehacer impune y cínico, por público, de los cárteles del narcotráfico. Tienen al país en vilo.
Sin embargo, ni el Presidente Electo ni el cardenal Rivera han aludido a eso. ¿Por qué? No lo sabemos. ¿Sabrán acaso de las oscuras compliciddades del Estado y los cárteles?