martes, enero 09, 2007

EDITORIALITO

Curas Pederastas

Por Santos Oaxaca

EL fenómeno de la pederastia en la Iglesia Católica y, en general, en las instituciones cristianas --protestantes, ortodoxas, otras vertientes del catolicismo, etcétera-- ha existido desde hace siglos, consecuencia, diríase, de la cultura propia de la religión organizada con fines ajenos a los de intermediar verdaderamente entre los fieles y los seres supremos que supuestamente crearon al universo y a los seres vivos. Esa es una cultura de la simulación, del doble discurso, del secretismo y los rituales misteriosos, los cuales establecen normas que reprimen la naturaleza de esa burocracia de la religión organizada como negocio o con fines de poder político y económico, tal como nos lo muestra, no sin elocuencia, la propia historia de la humanidad. Empero, la pederastia y otras aberracioens sexuales que caracterizan la vida monacal son delitos que no deben ser atendidos únicamente por las autoridades eclesiásticas, sino por las civiles. Tal es el caso del cura Nicolás Aguilar, protegido del cardenal Norberto Rivera, a quien se le busca sancionar canónicamente, a fin de evitar que sea juzgado por la ley civil. La pederastia, si hay denuncias (como en el caso del cura Aguilar), se persigue de oficio, por lo que las autoridades mexicanas deben atraer esta manifestación delictiva tan grave que, por otro lado, no es ajena al proceso de descomposición de la religión organizada y, cabría decirlo también, de la propia sociedad.