lunes, enero 08, 2007

TEMA TRASCENDENTE DEL DÍA

Quienes son Ejemplo

Por Rafael Marín Marín

ORTEGA y Gasset decía que, lo ideal es lo que uno quiere que sea y que la realidad es lo ineluctable de la vida. Así crecemos pensando que la vida debe ser un ideal perfecto, único, maravilloso, donde no hay contratiempos, tristeza, sinsabores. Pero no es así, porque el camino está lleno de derroteros que son precisamente una prueba de fuego que a lo largo de nuestra existencia nos permite saber con exactitud quiénes somos, lo que queremos ser y a qué puerto deseamos arribar.

Y digo todo esto, porque estamos de paso en este mundo, algunos con más años y otros con menos, pero aprendiendo en el camino que deseamos en el fondo esté lleno de salud, amistad, amor y trabajo, elementos que unidos –-aunque no siempre todos-- nos permiten morir como lo decía Díaz Mirón, sobre cualquier horizonte y siempre destallando luz. Ideal o no esto último, no lo sé, lo sabremos al final de nuestra vida.

Pero es esta reflexión, la que dejo en ustedes queridos lectores, para que como yo, alguna vez en su vida, reconozcan en gente que no es un familiar directo –mis padres- al conocido y después amigo, que le enseña a uno cosas que lo forman y fortalecen. Todo ello, en el ámbito del trabajo profesional que con el tiempo se vuelve un hábito en el cual no dejas de interactuar.

Reconocer en hombres y mujeres su esfuerzo y dedicación por el trabajo probo, certero y bienhechor en lo común, es saber que existen gentes aún que aportan y aportarán siempre una idea o acción digna y encomiable de seguir, profesar, transmitir. En lo profesional y en política lo que se aprende bien viviendo de gente como la descrita, molda el carácter del que hablaba Cosío Villegas y juega junto con el temperamento personal de cada quien, un papel determinante en los triunfos y fracasos aceptando con madurez –-no con resignación-- los destinos de la vida y las obras que hacemos.

Varios personajes de éstos, han marcado mi vida, ésta llena todavía de muchos errores pero también de muchos aciertos. Esa es la idea, que cada quien sea arquitecto de su propio destino mediante lo que crea es correcto o no, colocándonos en el justo medio de la vida si así lo determinamos. Ha sido en el trabajo, en lo profesional, las mejores satisfacciones que he tenido:

Recuerdo al inquieto y astuto Alfonso Durazo Montaño, allá por 1987 siendo subdelegado en Cuauhtémoc de la Zona Centro-Tepito y llegado a Secretario Particular de Luis Donaldo Colosio y un presidente de la república, Fox. Después de mi trabajo como maestro rural, la invitación personal de Alfonso me permitió trabajar a su lado durante mucho, donde conocí a otro gran hombre, amigo, Ramón Perales Cuadros, ambos formaron en mí un criterio de cercanía con la gente y conocimiento de las necesidades sociales surgidas de la desgracia como fue el sismo de 1985. Algunos lucraron con la desgracia, Alfonso y Ramón siempre nos enseñaron que eso envilecía al hombre, sabios eran.

Moisés Herrera Beltrán, abogado y hermano del hoy gobernador veracruzano Fidel Herrera Beltrán, fue la segunda etapa de formación en mi vida profesional. Siendo él, Coordinador de Asesores del Delegado en Cuauhtémoc entre otros cargos importantes, no dejaba muy temprano de repetirme hasta el cansancio que los trámites administrativos dejan de serlo cuando se vuelven respuesta, y muchos de ellos había en una delegación tan importante en la capital del país. Aprendí a su lado también lo que es la lealtad y responsabilidad, desde temprano y hasta altas horas de la noche, su objetivo era la perfección y solidaridad, a la fecha las conserva y ha transmitido desde 1992.

Llegó a mi vida, como un parteaguas del conocimiento. Salvador Valencia Carmona, Doctor en Derecho, catedrático, polígloto, estratega de la política y para mí, el mejor constitucionalista junto con el maestro Héctor Fix Zamudio que México ha tenido, su capacidad asombrosa de aprender deja gratos conocimientos.

Primero en el PRI Nacional, luego en la cámara de diputados y al final en la Secretaría de Gobernación, me obligo a adoptar -–en parte-- ese hábito por la lectura. Ocupando muchos cargos en Veracruz y México de los que destaco el de dos veces diputado federal, alcalde de Xalapa, Rector de la Universidad Veracruzana, Director Jurídico del PRI nacional y Director General de Desarrollo Político en la Secretaría de Gobernación, el Doctor Valencia Carmona es sin duda alguna una eminencia jurídica que lamentablemente muy pocas veces se dan.

Sus bibliotecas son una especie de árboles de donde nacen ideas, enseñanzas, proyectos y grandes avances nacionales; verbigracia, la Reforma Política del Distrito Federal y la indígena, cimientos bien construidos que ahora son aprovechados en todo el país.

No omito al hidalguense Roberto Pedraza Martínez, con quien fui Director de Prensa en la Comisión Nacional de la Zonas Áridas, los recorridos a esas zonas, me enseñó que Veracruz con su riqueza natural no puede darse el lujo de desperdiciarlas porque en aquellos lugares se come lo que hay sin agua por meses. Eso lo agradezco también.

Mi paso por San Lázaro en el tiempo del Doctor Valencia Carmona, me allanó el camino para apoyar y aprender de otro gran hombre, José Manuel Del Río Virgen, exdiputado federal, ex alcalde de Tecolutla y actualmente Presidente de la Comisión de Marina de la cámara de diputados, con quien se trabajó intensamente en el ámbito parlamentario incluso de corte internacional, y que fortaleció mi conocimiento sobre un poder por demás interesante, el legislativo, sin dejar de mencionar los grandes amigos que cultivamos principalmente en el área de prensa. Esas sesiones de madrugada principalmente los fines de año y la asistencia a informes presidenciales y tomas de presidentes fueron magia.

El último de ellos y a mi edad madura, se llama Guillermo Zúñiga Martínez, maestro y abogado connotado de vuelos nacionales e internacionales, quien reafirma mi modesto conocimiento de la vida profesional. Exdiputado federal, exalcalde de Xalapa, presidente del Pri en Veracruz, dos veces Secretario de Educación en el estado entre otros cargos importantes, el maestro Zúñiga, como le llamamos quienes lo apreciamos y respetamos, es un hombre sin paralelo.

En el tiempo que llevo de conocerlo no he visto una sola vez que se inmute ante nada o nadie, mucho menos quienes lo ven como un adversario y lo atacan escondiendo la cabeza. Su léxico como su escritura perfecta, no deja lugar a duda alguna, de que se está ante un hombre que se ha forjado en la cultura del esfuerzo porque como lo ha reconocido él mismo en público, desde muy joven tuvo que trabajar para salir adelante y forjarse en la vida, en la administración pública y la política, el lugar y el respeto que se tiene ganado.

Hoy dirige los destinos del IVEA, institución que por primera vez tiene un director de lujo, honesto, trabajador, pensante, con visión de lo que se debe hacer. Lo ha dicho en todas partes que va y donde lleva primero que nada un saludo fraterno del Gobernador Fidel Herrera, que "enseñar a los que menos saben, es un acto de amor y patriotismo", difícil de lograr en un mundo globalizado, frívolo y lleno de simulación, pero todo ello, no le impide a un hombre ejemplar como éste, seguir su trabajo y de quien hemos aprendido mucho.

El maestro Zúñiga no sólo sabe ser un buen hombre, padre, jefe de familia, enhiesto, sino un hombre siempre dispuesto a dar más de sí, en beneficio de los demás. Sean estas líneas mi reconocimiento personal a quienes a lo largo de mi vida, han dejado huella profunda y, quienes deben estar seguros que sus conocimientos son en mi vida, escudo y espada. Es halagador saber que Veracruz tiene hijos pródigos. Actúemos.

rafaelmarinlex@hotmail.com