miércoles, febrero 21, 2007

EDITORIALITO
Las Fobias de Chente
Por Edi Torcito
DURANTE su sexenio, Vicente Fox dió muestras con excesos de sus fobias ideológicas, políticas, culturales y, sobre todo, personales. Esas fobias dominaban su carácter y, como era de esperarse, presidían su conducta y su actuación como mandatario. Don Chente se dejaba dominar por esas fobias --algunas de ellas se manifestaban con odio incontrolable e inclusive públicamente--, las cuales son, desde una perspectiva psicológica, la secuela de ignorancias y éstas, a su vez, de prejuicios. A ello sumaríanse otros hechos incontrovertibles, a saber: 1) la irreprimida proclividad a hablar compulsivamente --hablar sólo por hablar-- que lo hacía decir tonterías, y 2) su registro distorsionado de la realidad circundante, social, económica y política, lo llevaba a creer en lo que deseaba y no ver las cosas objetivamente. Una de las fobias centrales de don Vicente era su disgusto por los sindicatos de trabajadores, por los dirigentes de éstos y, en general, por el sindicalismo, y su convicción reiterada de que el gobierno que presidía era uno de empresarios, por empresarios y para empresarios; el resto de los mexicanos no existía. Ello lo llevó a cometer persecuciones como la que desató contra Andrés Manuel López Obrador y la de intentar encarcelar al líder de los obreros, como Napoleón Gómez Urrutia, de los mineros, como chivo expiatorio de la tragedia de Pasta de Conchos, y librar de toda responsabilidad penal a Minera México, S. A., en ese drama de terrible muerte por asfixia de 65 mineros. Esta manifestación de irresponsabilidad perversa del entonces Presidente Fox fue difundida por el gobernador de Coahuila, Humberto Moreira. La revelación, si bien aclara muchas cosas y confirma sospechas, es a toro pasado, lo cual no habla bien del valor personal ni civil del citado mandatario local. Empero, más allá de ese episodio, la moraleja emerge con ominosa sombra: en 2000 los mexicanos elegimos a un pobre idiota y demente como Presidente de la República. Por ello, tal vez, en 2006 no elegimos a nadie, aunque Felipe Calderón se alzó espuriamente con la Presidencia de la República con el concurso avieso, precisamente, del señor Fox.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

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6:56 a.m.  

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